La importancia de la vitamina D para nuestra salud

La vitamina D para nuestra salud es más que sustancial. En general, todas las vitaminas son importantes para el organismo, y cada una de ellas realiza una función al ser absorbidas de manera correcta. 

Sin embargo, la particularidad de la vitamina D, es la dificultad de nuestro cuerpo para sintetizarla, ya que por sí mismo es imposible. Para ello necesita la ayuda de la energía solar. Si carecemos de luz del sol, tendremos también carencia de vitamina D, uno de los principales problemas de los países nórdicos, los cuales cuentan con pocas horas de luz.

Otra de las particularidades es, que nuestro organismo la puede almacenar en la dermis para aprovecharla en épocas donde la exposición solar es más reducida y no es tan fácil conseguir esta vitamina.

En estos tiempos se ha llegado a hablar en nuestro país de pandemia del déficit de vitamina D, probablemente debido a la vida que llevamos, donde nuestros hábitos nos hacen pasar más tiempo en edificios cerrados.

La doctora Beatriz Astigarraga, especialista en endocrinología y nutrición del Centro IMQ Colón, afirma que: “Normalmente, el déficit de vitamina D se asocia a exposición al sol inusualmente baja, combinada con ingesta pobre de alimentos que contienen vitamina D o procesos que cursan con malabsorción de las grasas”.

Este déficit de vitamina D es especialmente malo para los niños, las mujeres embarazadas y los mayores, puesto que ayuda a la buena formación y mantenimiento de los huesos. Pero no sólo eso, también ayuda a mantener los valores de calcio y fósforo bien, regula el metabolismo fosfocálcico y mineraliza los huesos.

Esta carencia es la responsable en muchas ocasiones de la fatiga que notamos, el raquitismo y la osteomalacia, pero también afecta a los músculos. Si a esto le sumamos en la tercera edad, la afluencia de osteoporosis y las caídas de ancianos, entendemos aún más su importancia.

Tampoco podemos olvidar que un déficit de vitamina D puede aumentar el riesgo de enfermedades autoinmunes, tales como la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide. También está relacionada con algunos tipos de cáncer. Además de tener propiedades antiinflamatorias, destaca su poder de inhibición a la hora de proliferar las células cancerígenas.

Mientras un 80% de la sintetización de la vitamina D se produce gracias a la radiación ultravioleta, el otro 20% viene facilitado por la dieta que llevamos. Es bastante escasa en los alimentos, por lo que la debemos buscar en pescados grasos, como el arenque, el salmón, el atún, la caballa, y el aceite de hígado de bacalao. Otros alimentos, han sido ya enriquecidos con esta vitamina, como la leche, los yogures, los cereales y el zumo.

Mientras los niveles de vitamina D en sangre deben ser 30 ng/ml, la dosis diaria que debemos introducir es la siguiente:

  • 400UI/día para menores de 1 año
  • 600 UI/día hasta los 70 años
  • 800-1000’ UI/día para mayores de 70 años

Pero tampoco podemos olvidar que la exposición al sol es saludable. Debemos hacerlo dos o tres veces a la semana en la cara, los brazos y las piernas.

Ahora que ya conoces la importancia de la vitamina D para nuestra salud, sólo te queda tomar la dosis adecuada gracias a una dieta equilibrada y salir a tomar el sol de manera responsable.